lunes 8 de febrero de 2010

Apoyos a la Candidatura de Miguel Oscar Menassa al Premio Nobel de Literatura 2010

HEMOS RECIBIDO


Ensayo sobre POETA CONDENADO. Manifiesto del 99 o del psicoanalista condenado

“Era una vez un hombre que se vistió de hombre. Compró con su trabajo su cuerpo a Dios y echóse a andar por el camino”. Estos versos pueden ser el hilo conductor del libro “Poeta Condenado”, publicado en el año 2000 por la Editorial Grupo Cero, donde Miguel Oscar Menassa muestra su total dedicación al Grupo Cero, a la poesía, al psicoanálisis, a la formación del candidato, al crecimiento y a la permanencia. La portada del libro es un cuadro titulado “Autorretrato entre rejas”, ya que el poeta está condenado a la poesía, a la palabra, al deseo de seguir, siempre seguir.

Menassa desarrolla este libro compuesto por varios cuadernos numerados y hojas sueltas. Por primera vez no va a viajar a Buenos Aires en sus vacaciones de verano, se quedará en Madrid. A partir de esa decisión tomada desarrolla una conversación continuada con el lector donde toca todos los temas claves de su escritura: el amor, el hombre y la mujer, el exilio, la guerra, la vida, el trabajo…

Deja claro que le gusta ver crecer a los integrantes del Grupo Cero con sus cosas, aunque beneficien a otros. Va escribiendo indicaciones y apuntes para la poesía, para el psicoanálisis, esa conjugación que llega a convertir en un juego como el propio vivir: “Comenzar un cuaderno nuevo es como comenzar a vivir otra vida” y nos va proponiendo y resolviendo las cuestiones planteadas respecto a la escritura, el poder de la poesía, el dinero, el exilio, primero el desorden y después el orden, donde a veces, nos dice el poeta, el camino es empezar todo de nuevo.

Poeta condenado es un magnífico libro para aprender a vivir. Para detenerse en cada hoja y no despistar la mirada ni un segundo. Todo lo dicho es un decir exhaustivo. Tenía Menassa 59 años cuando escribió estos textos publicados, “59 años y quiero comenzar todo de nuevo”. “Poco a poco seré todo del significante y eso será vivir más de 200 años”. La juventud es hoy. Y la que gana siempre es la poesía: NUNCA NADIE ME VENCERÁ.


domingo 7 de febrero de 2010

CONSEJO I

No te detengas
lo que nada lo puede
lo podrá tu amor
lo que no puede tu amor
lo podrá tu deseo.

Y si tu amor y tu deseo no pueden
el estallido debe haberse producido
seguramente en tu corazón, en tu cabeza.

Repliégate.
Húndete en el mar.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador"

sábado 6 de febrero de 2010

Apoyos a la Candidatura de Miguel Oscar Menassa al Premio Nobel de Literatura 2010

HEMOS RECIBIDO

REFLEXIONES SOBRE EL NOBEL

George Bernard Shaw escribió: “Puedo perdonar a Alfred Nobel por haber inventado la dinamita, pero sólo un espíritu malévolo con forma humana puede haber inventado el Premio Nobel”.

A él se lo dieron en 1925, con 69 años, y no sé de cuándo es la cita, aunque me inclino a pensar que es de después de haberlo recibido.

Pero ¿qué significa el premio Nobel, para que su creador sea calificado por Shaw de “espíritu malévolo”?

El Premio Nobel es considerado, por casi todo el mundo, como el premio de los premios, lo máximo a lo que se puede aspirar. Y eso, imagino, hace temblar a cualquier escritor que caiga en ese lugar.

Pero no sólo a él, también a los que participan de su escritura, como los lectores.

Es ahora cuando el asunto deja de ser anecdótico para convertirse en pura actualidad. Miguel Oscar Menassa ha sido propuesto para el nobel de literatura.

Conozco, leo y quisiera pensar que estudio su obra desde hace 20 años, pero hoy... hoy es diferente.

Algo ha cambiado en mi mirada. Abro varios libros y las frases, elegidas al azar, me remiten a la presente coyuntura. Hablan de un escritor que sabía a lo que se exponía:

En 1984, en El amor existe y la libertad, escribe: "No puedo volver, estoy encaramado más alto que la vida, más arriba que yo".

Y en Amores perdidos (1995), confirma: "Nadie vuelve de su propia vuelta, nadie retorna de su propio retorno, nadie muere, exactamente, en vano"

Menassa es un poeta y, como tal, sabe que el poder de la poesía no depende de los modelos ideológicos, y que siempre es desestabilizadora para la cultura oficial:

"La cultura debe ser destruida en su totalidad. Hundir entre sus carnes amadas, un poema" La poesía y yo (2000).

Pero, de todas ellas, la más impactante, por verdadera, sería:

"Tener el tono de estar en mi lugar hará una gran obra" Poeta condenado. (1999)

Y una gran obra se sostiene por sí misma, haya o no Premio Nobel.


miércoles 3 de febrero de 2010

LA CALESITA JUEGO PARA NIÑOS


Recorrer las calles de mi barrio
sueltas las amarras de mi niñez
no es mi oficio.

Camino con los hombres hasta cansarlos
de tanto hablar de la ciudad
que cada día descubro
en mi amada tímida y de la provincia
en mis amigos
que se toman sus vinos y sus mujeres.
En la capacidad de la tierra.

Salto, desato el corazón
y empecinadamente invento
gestos y palabras para el amor
como los pescadores del pueblo de mi padre
redes y barcas para la pesca.

Padre ya no tiene su juventud en casa.
Su pueblo y las mujeres de su pueblo
se han perdido en Buenos Aires.

Esta ciudad que conozco no es un juego para niños.


Miguel Oscar Menassa
De "22 poemas y la máquina electrónica
o cómo desesperar a los ejecutivos"

lunes 1 de febrero de 2010

NOSOTROS DOS ÉRAMOS TODO EL MAR

En verdad jugábamos
en el mar
en la tierra
algunos días en nosotros
Eran necesidades innegables
las playas
la gente desnudándose detrás de las carpas
anticipándonos una extraña piel
más suave que el delirio de la tierra
o el presentimiento de un país libre.

El baile de arena comenzaba

los hombres corrían alegremente
sobre el mar
dejando las caricias de sus risas
en tu cuerpo
en la extraña sumisión de las olas
frente a tus pies
en el atlántico de tus ojos
que luego compartíamos
entre piedras lisas

cayendo de cualquier manera a la noche
a todos los hombres
que habían jugado por tu vida
con el amor
con la juventud de la tierra
con la severidad del mar.

Miguel Oscar Menassa
De "La ciudad se cansa", 1963

domingo 31 de enero de 2010

BOINA AZUL


Esta mañana, hurgando
por los techos vacíos y mojados
por los pisos y las maderas de los pisos,
temblando una canción,
he visto a una muchacha.

Caminaba gris, en este cielo gris
con una mano débil, tendida
en los bostezos de los hombres,
para tocar el viento que le negaban.

Ese viento fuerte
que se debatía en sus piernas mojadas
por el último rezongo de la lluvia.

Porque había llovido
y las caderas húmedas de las casas
se movían ligeras hacia el hombre
que conmovió en la mañana gris
a la muchacha que caminaba sola
sobre los techos y los pisos mojados.


Miguel Oscar Menassa
De "Pequeña historia", 1961

sábado 30 de enero de 2010

MAS ALLÁ DEL ULTIMO CANTO VOLVER ES IMPOSIBLE

Pasaron cinco siglos
y todo,
fue verdad.
Los vaciadores de entrañas,
los violadores de sarcófagos.
llegaron con sus bombas,
al centro de la tierra.
Querían conquistarlo todo
y tenían,
una desmedida pasión,
-perversa-
por los encuentros virginales.
Amar,
aman por sobre todo,
la blancura,
la asepsia,
una especie de sordo capricho,
en construir,
murallas infranqueables,
en organizar nuestros sentidos,
y además,
claras argucias,
modelos encantados,
rutilantes titulares en los periódicos,
para ver,
si es posible,
que desviemos la mirada.

No nos dejan vivir.
Sólo precisan,
que no tengamos hambre,
¡tanta!
y para nuestro deseo
las reliquias,
las torpes fieras entontecidas por la vejez,
los desperdicios,
en fin,
para nosotros,
PAN y CIRCO.
La tibia
y melancólica,
costumbre de los pueblos bárbaros.

Para sobrevivir,
para que no me matara,
el tenaz e imperceptible aburrimiento,
fui el enano,
y fui también,
gigante entre la niebla.
Un hombre marcado por la viruela boba,
-quiero decir,
tocado,
por una enfermedad sin importancia-
Útil
para un destino grande,
o bien,
uno pequeño.
Un gajo de humanidad,
hecho carne.
Violenta insinuación.
Huyo,
ahora,
tranquilamente
de la biblia
y me masturbo,
con la cálida virgen,
exactamente,
enfrentado a la cruz.

Ave María,
impura,
pecado y maravillas
En el atardecer,
divina puta,
te entregarás,
a mi mortal enfermedad,
el buche de palabras.
Resistir cristianos,
no podrán,
tengo en mi poder,
el secreto del siglo.
La mierda,
más pura,
contra la cruz:
hijos de carne y hueso,
amables palabras
que recuerdan,
cánticos de guerra,
y el humo de mi tabaco,
siempre mortal.
Y sin embargo,
temo como final,
que nos inventen,
el HAMBRE,
contra nosotros mismos.
Vale decir,
que estoy desesperado
y sé
que moriré de bronca un día
y nadie,
sabrá nada.
Ni mis muchachos,
ni las locas serpientes

Y moriré de bronca un día,
porque tengo en mi pecho,
el odio contra todo:
contra las bellas mujeres y los amigos,
contra el estúpido indio americano
y su soberbia,
y un odio inmemorial
contra los impotentes blancos,
de américa del norte,
contra los que nunca,
hicieron el amor.
Odio en mi pecho,
contra la vieja europa,
la inventora del hambre y de la guerra,
la inventora,
de la más alta esclavitud,
la propiedad privada.

Y bien,
digan lo que digan,
soy,
el único poeta de este siglo.
La gran máscara.
Yo también,
tengo en mi pecho,
a mi Neruda,
quiero,
mi isla negra,
y no crean,
que digo tonterías,
busquen en mi poesía
y encontrarán,
que mis uvas maduras,
son,
las más profundas,
las uvas del festín final,
las más negras.
Y ahora,
si quieren,
para perdonarme,
pueden pedirme que rece,
que me ponga a llorar,
que con mi poesía,
la verdadera,
destruya los demonios,
como hice con dios.
Y si soy,
el claro manantial,
que horada la piedra,
puedo llorar,
por todos los pecados
y amar a dios,
y a su diáfano y enloquecido,
séquito de leprosos.
Temo,
entonces el infierno,
temo,
morir envenenado.
Y si el poeta se burla,
es,
un idiota profundo,
no tiene en cuenta el porvenir,
lo dice todo.
No entiende,
-ni siquiera para vivir-
de política.
Y si lo encierran,
el poeta,
ruge de tristeza,
y su rugido
se expande,
hasta el confín del universo.

Esta vez,
el poeta,
no correrá,
tras los diamantes,
de ninguna playa armoricana,

ni del áfrica negra.
Esta vez,
el poeta
sin oro en su cintura,
sin cruz en sus espaldas,
se dedicará,
ni a la política,
ni al ocio.
Esta vez,
para acallar,
el canto del poeta,
habrá que matarlo.
Y si alguien intenta,
la inmensa porquería de matarlo,
el Poeta,
parece ahora,
una bandera,
pero,
asesino inmortal de toda la blancura,
amante empecinado de la destrucción,
de toda la pureza,
no deja de cantar.

Miguel Oscar Menassa
De "Canto a nosotros mismos también somos América", 1978